Como es bien sabido, realizar ejercicio físico durante el embarazo es muy importante debido a sus repercusiones positivas tanto para la salud de la madre como para la del propio bebé. Es por ello que las grandes guías profesionales y científicas internacionales instan a las mujeres embarazadas a su práctica y a los profesionales que las acompañan a su prescripción.
El entrenamiento aeróbico de intensidad moderada ha sido ampliamente estudiado y se presentan como una herramienta eficaz y segura para las embarazadas, obteniendo grandes beneficios para su salud y la de su descendencia con su práctica (Davenport, McCurdy, et al., 2018; Davenport, Ruchat, et al., 2018).
El entrenamiento de alta intensidad ha sido menos estudiado, los trabajos realizados al respecto muestran que es bien tolerado por madre y feto en cualquier trimestre de gestación, incluso aportando grandes beneficios entre las embarazadas con sobrepeso y obesidad, pero recomiendan que dicho entrenamiento esté controlado por profesionales cualificados y no supere los 90% de la frecuencia cardiaca máxima (FCmax) (Beetham et al., 2019), debido a que se corre el riesgo de que se vea afectado el bienestar fetal (Salvesen et al., 2012), y evitarlo en situaciones en las que el bebé se encuentre en bajo peso (Beetham et al., 2019).
El entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) se ha convertido en un tipo de entrenamiento muy demandado, debido a los grandes beneficios que aporta y el poco tiempo que se necesita para su realización. Sin embargo, se ha estudiado poco en las embarazadas.
Se ha identificado la falta de tiempo como una barrera principal para hacer ejercicio en mujeres embarazadas (Harrison et al., 2018). Dado que existe una relación inversa entre la intensidad del ejercicio y la duración requerida del mismo, una posible solución a esta barrera de falta de tiempo es el entrenamiento HIIT.
Por ello, el objetivo del presente artículo es vislumbrar lo que la ciencia actual nos puede aportar respecto a este tema.
Actualmente son pocos los estudios realizados en los que se observe qué efectos tiene el HIIT en las embarazadas y el bebé, pero los resultados de aquellos ya publicados son muy esperanzadores y a continuación los exponemos.
En 2021, Anderson y colaboradores realizaron un artículo en el que se estudió la respuesta fetal en embarazadas previamente activas a la realización de un entrenamiento basado en un circuito de fuerza de alta intensidad.
Un total de 14 embarazadas realizaron el circuito consistente en 3 rondas de ejercicios de fuerza (grandes grupos musculares), donde cada ejercicio tiene un tiempo de realización de 20 segundos a una intensidad comprendida entre el 80 y 90% FCmax. Realizaban descansos activos entre ejercicios de 60 seg. y entre series de 2 min.
Los resultados plasmaron que, tras el entrenamiento, los valores de frecuencia cardiaca fetal y el flujo diastólico de sangre en la arteria umbilical eran normales, así como unos resultados de parto sin complicaciones fetales ni partos pretérminos. También se observó como todos los índices Doppler se vieron disminuidos tras el ejercicio, lo que sugiere una vasodilatación de la arteria umbilical y una posible mejora de la perfusión fetal (Anderson et al., 2021).
Wowdzia y colaboradores (2023) también realizaron un trabajo en el que observaron la respuesta materna y fetal ante el esfuerzo realizado al completar un HIIT. Se realizó en un grupo de 15 embarazadas, con una media de 33 años y se encontraban entre la semana 21 y 33 de gestación.
De manera general, el HIIT de se basó en 10 series de 1 min a una intensidad ≥90%FCmáx, con descansos activos entre series de 1 min, realizando el ejercicio en cicloergómetro. Tras el entrenamiento se midieron varios parámetros como son FC fetal, flujo sanguíneo fetal, glucosa y lactato.
Los investigadores observaron que no hubo signo de pérdida de bienestar fetal ni materno, concluyendo que ambos toleraban adecuadamente este tipo de esfuerzo en cualquiera de los trimestres de gestación, abriendo nuevas opciones para aquellas mujeres deportistas que deseen seguir realizando este tipo de entrenamientos (Wowdzia et al., 2023).
Este mismo autor junto con sus colaboradores (2022) realizaron un trabajo, con el mismo protocolo de entrenamiento, en el que midieron la respuesta glicémica maternal en embarazadas sanas tras el entrenamiento, así como en las 24 y 48 h tras la realización del mismo. También se midieron los posibles cambios en el nivel de actividad física e ingesta nutricional posterior a la realización del HIIT.
Los resultados obtenidos no encontraron diferencias en la respuesta de la glucosa tras el ejercicio (es decir, cambio en la glucosa de antes a después del ejercicio, así como las respuestas a las 24 y 48 h). Es más, el 75% de las embarazadas pudieron alcanzar la meta de frecuencia cardíaca objetivo de ≥90% de la FCmáx materna y la frecuencia cardíaca materna más alta alcanzada equivalió al 97% de la FCmáx (Wowdzia et al., 2022).
También se observó que las embarazadas que realizaron el HIIT no tuvieron cambios en su estilo de vida, ni en la actividad física diaria ni en la ingesta nutricional (Wowdzia et al., 2022).
Por ello, los autores concluyen que la realización del HIIT es seguro a nivel de respuesta glucémica en las embarazadas, pudiendo estas obtener beneficios de la práctica del mismo.
Por su parte, Sun y colaboradores (2024) realizaron una intervención en la que compararon el efecto de un entrenamiento de 8 semanas en 34 mujeres embarazadas sobre la presión arterial con un grupo de 20 embarazadas integradas en un programa educacional.
El entrenamiento consistió en 15-20 min de HIIT en los que realizaron intervalos de 30 – 60 seg de trabajo con una relación de trabajo-descanso que fue progresando de 1:2 a 2:1. Los ejercicios fueron estímulos donde se involucraron grandes grupos musculares y que realizaron con el propio peso corporal, alcanzando una intensidad media del 87% FCmax (70-90% FCmax).
Los resultados obtenidos indicaron que, tras las 8 semanas de intervención, no se dio ningún caso de hipertensión. Es más, destacan esta estrategia de entrenamiento como posible herramienta de prevención del desarrollo de la hipertensión gestacional, al igual que el entrenamiento de intensidad modera a vigorosa, pues se observó que tras el entrenamiento se daba un descenso de la presión arterial, en especial la diastólica (Sun et al., 2024).
Interesante es el trabajo de Yu y colaboradores (2022) donde implementaron en un grupo de 28 embarazadas un entrenamiento HIIT a distancia, controlado de manera online.
Un total de 8 semanas de HIIT, a una intensidad media del 87%FC max., fue completado obteniéndose como resultados mejoras significativas de la capacidad aeróbica de las entrenadas. También se observó cómo, tras la intervención, aumentó de manera significativa la masa libre de grasa y se redujo significativamente la masa grasa, por lo que destacan el HIIT supervisado en línea como estrategia a tener en cuenta para controlar la ganancia de grasa en las embarazadas, así como mejorar su capacidad cardiorrespiratoria (Yu et al., 2022).
Un detalle a destacar es que varios de los artículos expuesto indican que las embarazadas declararon como agradables y prácticos la realización de HIITs como estrategia de entrenamiento, pues la sensación tras el entrenamiento fueron muy positivas y necesitan de menos tiempo para completarlo (Anderson et al., 2021; Wowdzia et al., 2022).
Tras revisar los resultados obtenidos por los artículos expuestos, podemos decir que la práctica de HIIT durante el embarazo se propone como seguro y beneficioso para la salud tanto para la madre como para el bebé. Aún queda mucho por estudiar y se necesita de resultados más contundentes para asegurar bien estos resultados, pero lo que parece claro es, que si se opta por esta estrategia de entrenamiento, es necesario una supervisión exhaustiva por parte de profesionales cualificados pues es uno de los criterios a cumplir para que sea segura su práctica.
BIBLIOGRAFÍA
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Davenport, M. H., Ruchat, S.-M., Poitras, V. J., Jaramillo Garcia, A., Gray, C. E., Barrowman, N., Skow, R. J., Meah, V. L., Riske, L., Sobierajski, F., James, M., Kathol, A. J., Nuspl, M., Marchand, A.-A., Nagpal, T. S., Slater, L. G., Weeks, A., Adamo, K. B., Davies, G. A., … Mottola, M. F. (2018). Prenatal exercise for the prevention of gestational diabetes mellitus and hypertensive disorders of pregnancy: a systematic review and meta-analysis. British Journal of Sports Medicine, 52(21), 1367–1375.
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Mottola, M. F., Davenport, M. H., Ruchat, S.-M., Davies, G. A., Poitras, V. J., Gray, C. E., Garcia, A. J., Barrowman, N., Adamo, K. B., Duggan, M., Barakat, R., Chilibeck, P., Fleming, K., Forte, M., Korolnek, J., Nagpal, T., Slater, L. G., Stirling, D., & Zehr, L. (2018). 2019 Canadian guideline for physical activity throughout pregnancy. Journal of Obstetrics and Gynaecology Canada. English Version, 52(11), 1549–1559.
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Wowdzia, J. B., Hazell, T. J., Berg, E. R. Vanden, Labrecque, L., Brassard, P., & Davenport, M. H. (2023). Maternal and Fetal Cardiovascular Responses to Acute High-Intensity Interval and Moderate-Intensity Continuous Training Exercise During Pregnancy: A Randomized Crossover Trial. Sports Medicine (Auckland, N.Z.), 53(9), 1819–1833.
Wowdzia, J. B., Hazell, T. J., & Davenport, M. H. (2022). Glycemic response to acute high-intensity interval versus moderate-intensity continuous exercise during pregnancy. Physiological Reports, 10(18), e15454.
Yu, H., Santos-Rocha, R., Radzimiński, Ł., Jastrzębski, Z., Bonisławska, I., Szwarc, A., & Szumilewicz, A. (2022). Effects of 8-Week Online, Supervised High-Intensity Interval Training on the Parameters Related to the Anaerobic Threshold, Body Weight, and Body Composition during Pregnancy: A Randomized Controlled Trial. Nutrients, 14(24).
Francisco José Rodríguez López
Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte
Director en Investigación en la Mujer, Ciencias del Entrenamiento y la Salud (IMUCES).



