En el contexto actual de transformación y maduración del sector fitness, los centros deportivos se enfrentan al reto constante de diversificar su oferta, aumentar la fidelización y generar nuevos ingresos sin incrementar excesivamente sus costes operativos. En este marco, los programas especializados para mujeres embarazadas y en etapa posparto emergen como una alternativa estratégica de gran valor añadido, aún poco explotada a pesar de su alto potencial de rentabilidad y diferenciación.
Un Segmento Minoritario, pero Recurrente y Estable
Aunque pueda parecer un nicho, el segmento de mujeres embarazadas y madres recientes representa una oportunidad de mercado continua y cíclica. Según el Banco Mundial, cada año se producen más de 140 millones de nacimientos a nivel global. En España, el Instituto Nacional de Estadística (INE) registró más de 320.000 nacimientos en 2023, y se estima que aproximadamente el 80% de las gestantes buscan algún tipo de actividad física adaptada durante el embarazo. Esta es una demanda latente que todavía no cuenta con una oferta establecida en la mayoría de centros deportivos.
Las mujeres en etapa prenatal y posparto representan un perfil de cliente con alta motivación por la salud y el bienestar, dispuesto a invertir en programas seguros, guiados por profesionales y que respondan a necesidades específicas: preparación física para el parto, reducción de molestias corporales, mejora de la postura, prevención de patologías del suelo pélvico, y una recuperación funcional efectiva tras el nacimiento.
Datos Económicos y Potencial de Rentabilidad
Un informe de Deloitte sobre tendencias del sector salud y fitness (2023) identifica la personalización, la salud de la mujer y los programas de bienestar holístico como tres de los cinco principales ejes de crecimiento a medio plazo. En este contexto, los programas prenatales y posparto reúnen todos estos factores: son personalizables, atienden a una necesidad específica y promueven el bienestar físico, mental y emocional de la mujer.
Desde una perspectiva económica, estos programas pueden traducirse en una mejora directa del ingreso medio por usuario (ARPU) y de la tasa de retención. Estudios del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) muestran que el 60% de las mujeres embarazadas estaría dispuesta a pagar entre un 20% y un 40% más por acceder a clases adaptadas y con supervisión especializada.
Además del ingreso directo derivado de cuotas mensuales, bonos específicos o entrenamientos personales adaptados, se generan beneficios indirectos como:
- Incremento de la captación: muchas mujeres se incorporan por recomendación médica o por referencias personales, ampliando el alcance del centro a nuevas redes sociales.
- Fidelización a largo plazo: la etapa posparto suele abrir la puerta a otros servicios del centro, como entrenamiento funcional, clases de movilidad, fisioterapia o nutrición, prolongando la vida útil del cliente.
- Efecto reputacional: posicionarse como centro especializado en salud femenina mejora la percepción de marca y permite establecer alianzas estratégicas con clínicas ginecológicas, matronas, fisioterapeutas o incluso aseguradoras privadas.
Costes de Implementación y Retorno
Uno de los principales atractivos de estos programas es que no requieren grandes inversiones estructurales. El coste de entrada suele centrarse en:
- Formación del personal (certificaciones en entrenamiento prenatal y posparto, suelo pélvico, etc.)
- Adaptación de horarios o creación de una franja específica de clases.
- Comunicación y marketing específico para atraer a este perfil de clienta.
El retorno de la inversión se puede estimar en un periodo de entre 6 y 12 meses, dependiendo de la capacidad del centro para captar este público. Algunos centros que han implementado programas de maternidad han reportado incrementos del 10% al 15% en su facturación anual relacionada con el segmento femenino, según datos recogidos por consultoras de gestión deportiva en Europa.
Posicionamiento Estratégico
Más allá del retorno económico directo, apostar por estos programas permite diferenciarse en un mercado saturado por propuestas generalistas. Hoy en día, la mayoría de centros fitness compite por precio, por ubicación o por volumen de clases. Sin embargo, ofrecer un servicio adaptado a una etapa tan sensible y vital como el embarazo y el posparto refuerza la imagen del centro como un espacio de salud integral y con enfoque humano. Además, existe una creciente demanda de servicios que integren aspectos físicos, emocionales y sociales del bienestar femenino. Ofrecer grupos reducidos, espacios seguros para madres y bebés o convenios con otros profesionales (psicólogos, asesores de lactancia, fisioterapeutas) genera un ecosistema de valor que va mucho más allá del entrenamiento físico.
Conclusión
Incluir programas de embarazo y posparto no es simplemente ampliar la oferta: es una decisión estratégica con impacto directo en la rentabilidad, la fidelización y el posicionamiento de marca. En un sector donde la personalización y la experiencia del cliente son claves, estos servicios representan una ventaja competitiva clara y una vía sostenible de crecimiento económico. Lejos de ser una actividad minoritaria, se trata de una inversión inteligente en un mercado constante, sensible y altamente fidelizable.
Mariela Villar Heidelberger, PhD
Directora Embarazo Activo®
Máster en Marketing y Dirección Estratégica de Empresas. UCLM.
www.embarazoactivo.com



