Lactancia, pérdida de densidad mineral ósea y papel del ejercicio físico
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Lactancia, pérdida de densidad mineral ósea y papel del ejercicio físico

La evidencia científica indica que el ejercicio físico —especialmente la combinación de fuerza tres veces por semana y actividad aeróbica cinco días— puede reducir la pérdida de masa ósea en el postparto. Sus efectos se observan en columna y cadera y se explican por la carga mecánica del entrenamiento, la liberación de mioquinas y la mejora de la síntesis de vitamina D, factores que favorecen la regeneración del hueso.

En artículos anteriores hemos visto como la lactancia materna es la mejor opción para la alimentación de los bebés, ya que aporta grandes beneficios a estos, tales como una menor probabilidad de padecer sobrepeso u obesidad a posteriori, mayores ventajas nutricionales e inmunológicas.  Por ello, las grandes asociaciones pediátricas recomiendan la lactancia exclusiva durante los 6 primeros meses de vida y hasta los 2 años como alimento complementario.

También es conocido que la lactancia materna aporta múltiples beneficios a las madres, entre ellos una menor probabilidad de desarrollar cáncer de mama en un futuro. Sin embargo, hay una realidad de la que poco se habla y cuya existencia está contrastada en la literatura científica. Esta realidad comprende el hecho de que, durante la lactancia materna, la mujer tiene una pérdida de densidad mineral ósea transitoria, cuya casuística pasamos a comentar.

La lactancia produce hipoestrogenismo y pérdida de calcio en la masa ósea en el periodo postparto. Ello es debido a que la succión del bebé estimula producción de prolactina, hormona responsable de la producción de leche materna. Ésta a su vez inicia la liberación de la proteína relacionada con la hormona paratiroidea (PTHrP), péptido que participa en la regulación del calcio y metabolismo óseo, la cual, junto con la baja concentración de estradiol debido a la supresión del eje hipotalámico-pituitario-ovárico, aumenta la resorción ósea materna. Ello produce que el calcio de los huesos se libera en el torrente sanguíneo, siendo transferido de esta manera a la leche materna, garantizando un suministro suficiente de calcio para la producción de la misma (Hardcastle, 2021; Kovacs, 2005).

Esta remodelación ósea comentada resulta en una pérdida neta de calcio materno, llevando a un descenso de hasta un 10% en la densidad mineral ósea (DMO) materna en sitios ricos en hueso trabecular (columna lumbar, cadera y fémur) (Krebs et al., 1997). Este descenso de la DMO se estima que dura lo que la lactancia materna, es más, se ha observado que una vez se reanuda la menstruación y ocurre el destete, la mayoría de las mujeres regresa a sus niveles de DMO de referencia (aproximadamente 12 meses después) (Grizzo et al., 2021). Sin embargo, las madres adolescentes, las mujeres con intervalos cortos entre embarazos y las mujeres que dan a luz cerca de la edad menopáusica pueden no ver una recuperación completa, lo que aumenta el riesgo de osteoporosis y osteopenia más adelante (National Institute for Helath Osteoporosis & Realted Bone Disease National Resource Center, 2015). Además, existe una realidad que, aunque con una baja incidencia, merece la pena nombrarla. Hay mujeres que desarrollan la conocida como osteoporosis asociada al embarazo y la lactancia (PLO), la cual es una afección que produce fracturas por fragilidad asociada a reducciones significativas de la DMO durante el embarazo o durante la lactancia en el postparto. La incidencia es de 4 a 8 por millón de embarazos y suele afectar a mujeres primíparas en su tercera o cuarta década de vida, y su sintomatología más habitual es el dolor de espalda severo, con posibles consecuencias a largo plazo como es la cronicidad de dicho dolor y trastornos estáticos irreversibles de la columna en mujeres en edad fértil (Hardcastle, 2021).

En artículos anteriores hemos observado como la ciencia ha vislumbrado, como una de sus virtudes, que realizar ejercicio físico ayuda a mantener, incluso recuperar, la DMO en situaciones de pérdida de la misma, como por ejemplo en el periodo postmenopáusico. Sabiendo esto, hemos querido acercarnos a lo que la literatura científica ha observado en cuanto a los beneficios que la práctica de ejercicio físico puede aportar a las mujeres ante la realidad que hemos comentado en el periodo de lactancia materna.

Para ello hemos analizado una revisión sistemática y metaanálisis publicado en 2020 por Lee y colaboradores, donde, siendo la más reciente, aborda todo lo publicado hasta la fecha respecto al tema que nos ocupa (Lee et al., 2020).

Los resultados de dicho trabajo parecen indicar que el ejercicio físico ayuda a reducir significativamente la pérdida de DMO inducida por la lactancia materna entre las mujeres postparto, particularmente en la columna lumbar entre los 6 y 12 meses, y en la cadera a los 12 meses postparto.

Parece que los programas de ejercicio físico que combinan el entrenamiento de fuerza (3 días/semana) y el entrenamiento aeróbico (5 días/semana) son efectivos para prevenir la pérdida de DMO durante la lactancia y podría recomendarse para mantener la salud ósea entre las mujeres postparto, tanto jóvenes como adultas.

El mecanismo principal por el que se dan estos beneficios parece ser la carga mecánica inducida por las tracciones musculares en el hueso durante las contracciones en el ejercicio y el estrés de carga producido por los impactos articulares, lo cual genera el mantenimiento y regeneración de la DMO.

Otra posible vía de regeneración ósea parece ser por las hormonas y mioquinas liberadas por el músculo esquelético durante el ejercicio, como son la interleucina 5, factores de crecimiento similar a la insulina 1, la irisina, la osteonectina y la folistatina, las cuales pueden mejorar la formación de hueso (Lee et al., 2020).

Los autores también describen como la actividad física al aire libre beneficia la formación ósea al mejorar la producción de vitamina D por la exposición al sol y que el ejercicio físico en interior también aumenta las concentraciones de vitamina D en el plasma. Estos mecanismos pueden explicar el efecto del ejercicio físico sobre la desaceleración de la pérdida ósea inducida por la lactancia materna.

A pesar de tan prometedores e ilusionantes resultados, son necesarios más trabajos que confirmen los hallazgos obtenidos hasta el momento y que profundicen en el tipo de intervención más adecuada para afrontar la realidad tratada.

Nosotros, como siempre, estaremos atentos a la ciencia para poder ofrecer el servicio más adecuado a nuestras mujeres, siempre velando por su salud y bienestar.

REFERENCIAS

Grizzo, F. M. F., de Andrade Pereira, M., Marchiotti, L. B. M., Guilhem, F., da Silva Santos, T., Dell’ Agnolo, C. M., de Melo, W. A., de Medeiros Pinheiro, M., de Barros Carvalho, M. D., & Pelloso, S. M. (2021). The influence of lactation on BMD measurements and TBS: a 12-month follow-up study. Osteoporosis International : A Journal Established as Result of Cooperation between  the European Foundation for Osteoporosis and the National Osteoporosis Foundation of the USA, 32(7), 1351–1358.

Hardcastle, S. A. (2021). “Pregnancy and Lactation Associated Osteoporosis”. Calcified Tissue International, 110(5), 531–545.

Kovacs, C. S. (2005). Calcium and bone metabolism during pregnancy and lactation. Journal of Mammary Gland Biology and Neoplasia, 10(2), 105–118.

Krebs, N. F., Reidinger, C. J., Robertson, A. D., & Brenner, M. (1997). Bone mineral density changes during lactation: maternal, dietary, and biochemical  correlates. The American Journal of Clinical Nutrition, 65(6), 1738–1746.

Lee, L.-L., Huang, S.-F., Lai, P.-C., & Huang, Y.-T. (2020). Effect of exercise on slowing breastfeeding-induced bone loss: A meta-analysis and  trial sequential analysis. The Journal of Obstetrics and Gynaecology Research, 46(9), 1790–1800.

National Institute for Helath Osteoporosis, & Realted Bone Disease National Resource Center. (2015). Osteoporosis. https://www.bones.nih.gov/health-info/bone/osteoporosis.

Francisco José Rodríguez López
Investigación en la Mujer, Ciencias del Entrenamiento y la Salud (IMUCES)

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