QSport lleva años siendo un referente del fitness en Terrassa, pero su evolución más reciente va más allá de la renovación de espacios o equipamientos. El centro ha reforzado una visión que entiende el gimnasio no solo como un lugar para entrenar, sino como un entorno orientado a la salud, la prevención y la calidad de vida a largo plazo.
En esta entrevista, su propietario, Manel Quirós, aporta una mirada que lo ha situado como líder de opinión sobre la transformación del fitness hacia modelos más centrados en la salud, el bienestar y el envejecimiento activo.
Desde esa perspectiva, explica cómo QSport ha ido adaptando su propuesta a un usuario cada vez más diverso, en el que conviven perfiles jóvenes con otros para los que la salud, el bienestar y la calidad de vida tienen cada vez más peso. Una evolución que refleja también un cambio de fondo en el sector: el de los centros que ya no piensan solo en el entrenamiento del presente, sino también en el bienestar futuro de sus abonados.
QSport ha sido durante años un referente del gimnasio tradicional en Terrassa. ¿En qué momento detectó que el centro debía evolucionar hacia un modelo más vinculado a la salud?
Cada vez tenemos más jóvenes y más seniors. Fue un proceso bastante natural. Empezamos a notar que el usuario ya no venía solo a entrenar o a mejorar su forma física, sino que buscaba encontrarse mejor en su día a día, prevenir molestias y preservar su calidad de vida a largo plazo. Cuando detectas ese cambio de mentalidad, entiendes que el modelo de gimnasio también debe evolucionar y que la salud tiene que ocupar un lugar mucho más importante dentro de tu propuesta. Cada día tenemos más asumido que, sin actividad física regular, difícilmente vamos a disfrutar de una mayor longevidad en condiciones saludables.
QSport es ahora, más que nunca, un espacio de salud. ¿Cómo se traduce ese concepto en el día a día del club?
Se traduce en ofrecer un entorno en el que conviven perfiles muy distintos sin que nadie se sienta fuera de lugar. Tenemos desde personas que quieren mejorar su rendimiento hasta usuarios con objetivos claros de bienestar, movilidad, prevención o recuperación. La clave está en adaptar el entrenamiento a cada momento vital y en acompañar al usuario para que entrene de forma segura, eficiente y coherente con sus necesidades reales y con sus objetivos.
Una de las claves de esta transformación ha sido la renovación de la sala de fitness. ¿Cuál era el objetivo principal de la reforma?
El objetivo era claro. Queríamos disponer de una sala mucho más completa, moderna y funcional para todo tipo de usuarios, además de ordenar mejor los espacios, crear áreas específicas y facilitar una experiencia más versátil, segura y adaptada a distintas necesidades. No se ha tratado solo de renovar equipamiento, sino de dar un paso adelante en la forma de entender la sala y su utilidad para los diferentes tipos de usuario.
En esta nueva etapa, la fuerza parece ocupar un papel central. ¿Por qué ha querido darle este protagonismo?
Porque hoy la evidencia es muy clara. La fuerza no es solo una cuestión de rendimiento o de estética, sino una herramienta fundamental para la salud, la autonomía y el envejecimiento activo. Cada vez más perfiles necesitan trabajar la fuerza, independientemente de su edad o de su nivel. Entenderla como algo accesible y necesario para todos ha sido clave en esta evolución.
Entonces, ¿cómo se ha diseñado este nuevo espacio para responder a las necesidades de un público tan variado?
Ese era uno de los grandes retos del proyecto. No queríamos una sala pensada para un único tipo de cliente. Por eso apostamos por un planteamiento híbrido, con equipamiento y zonas que permiten entrenar con intensidad, pero también con control, progresión y mucha seguridad. La idea es que cada usuario pueda encontrar su espacio y evolucionar dentro del centro. De hecho, aunque la sala de fitness ya cuenta con 1.200 metros cuadrados, si tuviéramos más espacio lo destinaríamos no tanto a incorporar más máquinas como a ampliar la oferta y desarrollar nuevas propuestas. Al final, siempre hace falta más espacio para seguir creciendo y dar respuesta a nuevos proyectos y necesidades.
En ese planteamiento, RealLeader y Keiser tienen un papel protagonista. ¿Qué les ha aportado esta combinación dentro del proyecto?
Nos ha permitido integrar dos formas de entender el trabajo de fuerza que se complementan muy bien. Por un lado, contamos con máquinas de palanca muy sólidas, estables y con una biomecánica muy fiable. Permiten trabajar de forma isolateral, corregir asimetrías musculares y ajustar muy bien el ejercicio gracias a sus distintos reglajes. Se podría decir que representan una evolución 2.0 de las máquinas de palanca tradicionales.
Por otro lado, la tecnología neumática aporta precisión, control de la carga y una forma de trabajo especialmente interesante para perfiles que requieren ajustes muy individualizados o entornos más seguros. Al utilizar aire comprimido para generar la carga, no se pierde tensión en los distintos puntos del movimiento y no existen puntos muertos. Eso permite trabajar la fuerza explosiva con un riesgo de lesión prácticamente nulo.
Y hay un aspecto más técnico, pero muy interesante y poco conocido: las fibras musculares de tipo II, las de contracción rápida, se atrofian a un ritmo más acelerado que las de tipo I, las de contracción lenta. Por eso, muchas veces un senior no se cae por falta de fuerza para sostenerse, sino porque sus reflejos neuromusculares han perdido potencia de reacción. Las máquinas de aire comprimido permiten trabajar precisamente esa línea de potencia.
Fuerza, entendida como la capacidad de vencer un peso; velocidad, como la rapidez del movimiento; y potencia, como la capacidad de generar fuerza rápidamente, son conceptos que se pueden trabajar con este equipamiento. Eso nos da un abanico de posibilidades imprescindible dentro de nuestro concepto, donde la labor del técnico es fundamental para aplicar en cada caso los parámetros adecuados al perfil de cada usuario.
Pero esta evolución va más allá de la sala de fuerza. A una línea ya consolidada como Balanced Body se suma ahora la incorporación de Orthotrac. ¿Qué papel juegan estas soluciones dentro del nuevo QSport?
Exacto. Desde el principio tuvimos claro que no se trataba de mejorar solo una parte del centro, sino de construir un entorno coherente. Balanced Body encaja perfectamente en una visión más global del movimiento, del control y del trabajo consciente del cuerpo.
Pronto incorporaremos también HBX para un perfil de usuario que busca trabajar la alta intensidad dentro de un entrenamiento funcional en el que, además, se desarrolla el trabajo neurocognitivo y se mejora la densidad ósea.
Orthotrac refuerza claramente ese mensaje de salud y prevención. Todo forma parte de una misma filosofía.
Más allá de la maquinaria, da la sensación de que han querido redefinir el concepto de centro fitness. ¿Cómo hay que pensar hoy un club que quiere ser referente en salud y longevidad activa?
Hoy un centro no puede limitarse a acumular máquinas. Tiene que ofrecer una experiencia coherente, dinámica y adaptada a las necesidades actuales. En nuestro caso, todo responde a una misma lógica: fuerza, salud, control del movimiento, movilidad, prevención y atención a perfiles diversos. Ese enfoque global es lo que realmente marca la diferencia frente a muchas propuestas actuales, en las que parece que lo que se vende es simplemente llenar la sala de máquinas.
TecnoSport comparte esta visión. ¿Qué supone contar con un partner así en una transformación de este nivel?
Ha sido clave. Cuando afrontas un proyecto de este tipo no necesitas solo producto, sino también criterio, acompañamiento y una visión compartida. Hemos sentido una colaboración real, orientada a construir algo con sentido y coherencia, no simplemente a instalar equipamiento. Su larga trayectoria profesional dentro del ecosistema del wellness, del acondicionamiento físico y de la salud da solidez a la apuesta de QSport junto a TecnoSport.
QSport es un referente más allá del ámbito local. ¿Cómo valora ese reconocimiento?
Vivimos un momento espléndido para nuestra industria del fitness. Cada vez se reconocen más sus beneficios y existe una concienciación creciente. Además, contamos con un abanico de usuarios muy amplio.
Dicho esto, lo vivimos con prudencia y constancia. Siempre es positivo que se reconozca el trabajo que hay detrás, pero nuestro foco sigue estando en mejorar y en trabajar cada día para ofrecer un servicio de calidad a nuestros socios y ponérselo fácil para que los resultados afloren.
Si el proyecto puede servir de inspiración a otros centros, fantástico. Pero lo importante es seguir avanzando con coherencia y facilitar al usuario las herramientas y los servicios necesarios para cumplir sus objetivos y mejorar su calidad de vida. Así lo hacemos, y así lo intentamos hacer desde hace más de treinta años en QSport.



