El primer dato importante es que el deportista es responsable de cualquier sustancia prohibida que se encuentre en su cuerpo, aún ingerida involuntariamente, aunque no se exime de responsabilidad al personal de apoyo en la prevención de la lucha contra el dopaje, que se enfrenta a las mismas sanciones en caso de los deportistas profesionales o amateurs que compiten en pruebas puntuables. El personal de apoyo se refiere a clubes, equipos deportivos, federaciones deportivas, técnicos, jueces, árbitros, médicos, personal sanitario y otros del entorno del deportista.
El articulo siguiente tiene como objetivo prevenir el uso de substancias prohibidas que tiene consecuencias sobre la salud de los deportistas y la importancia de la prevención a través de los centros y profesionales del sector.
El uso de substancias dopante es un riesgo para la salud con efecto a corto, medio y largo plazo. Está asociado con potenciales efectos secundarios. Por lo tanto, la utilización de fármacos al margen de un tratamiento terapéutico y fuera de las indicaciones técnicas avaladas por las autoridades sanitarias competentes entraña en si mismo un riesgo para la salud del deportista.
Los posibles efectos secundarios en algunos grupos de sustancias como los esteroides, estimulantes o EPO son: perdida de peso, irritabilidad, riesgo cardiovascular (coágulos, viscosidad de la sangre, impotencia, infertilidad, atrofia testicular, desorden visual, mala coordinación y equilibrio, deshidratación, temblores y derrame cerebral, son algunos de los posibles efectos de las sustancias dopantes. Estos riesgos pueden verse incrementados, ya que suelen ser invasivos (inyecciones). El uso de estas sustancias también puede llevar a una adicción psicológica o fisiológica.
No obstante, el deportista puede recurrir a una AUT (Autorización Uso Terapéutico) si por razones médicas justificadas, el deportista necesita utilizar una sustancia o método prohibido.
Es necesario contar con una ase educativa, que consiste en inculcar valores y desarrollar comportamientos que promuevan y protejan el juego limpio y prevengan el dopaje intencionado e involuntario. Se habla de involuntariedad cuando un deportista ingiere sin saberlo una substancia prohibida, que puede dar positivo en un control de dopaje. La importancia de tener un control sobre sus hábitos de salud se hace mas acuciante en estos casos.
Hay que distinguir entre la necesidad medica de consumir un producto bien determinado y la creencia que dicho producto podría mejorar el rendimiento. Las “formulas secretas”, “los productos naturales” o “los resultados espectaculares y rápidos” que aparecen en el etiquetado de los frascos no suelen ser fiables y a menudo proceden de ventas por Internet sin certificación ni garantías, lo que provoca una serie de problemas que van desde la distribución fraudulenta a pequeña escala o menudeo, hasta la creación de redes de trafico ilegal de substancias prohibidas y peligrosas, con las graves consecuencias sanitarias derivadas de las mismas.
La ingestión de substancias autorizadas o fármacos debe aún así estar supervisada por personal cualificado ya que un mal etiquetado del producto puede provocar un caso de dopaje. No todos los productos describen con exactitud su composición y con frecuencia los productos adquiridos a través de canales no convencionales contienen substancias prohibidas y puede entrañar un peligro añadido en que la persona que ingiere la substancia, ya que puede tener una reacción alérgica a uno de sus componentes y desarrollar un shock anafiláctico.
Toda instalación deportiva debería contar con un plan de Prevención asentado sobre educación, disuasión, detección y aplicación de la ley para evitar que se produzca el dopaje, poniendo el acento sobre el desarrollo de los valores personales y los principios individuales. La sensibilización debe ser un punto de partida para la prevención del dopaje como poner a disposición de los deportistas información y contenidos precisos sobre el deporte practicado. Formación sobre temas de dopaje con el fin de reforzar las competencias ligadas al comportamiento propio de la disciplina deportiva.
Existen 10 factores claves que influencian y crean la intención de recurrir al dopaje y 2 factores de mercado (accesibilidad y disponibilidad) que facilitan el momento en el que el deportista comenzará a utilizar sustancias y métodos dopantes.
La influencia de estos factores puede variar dependiendo del nivel del deportista, el tipo de deporte y el país. Un buen programa de prevención debe identificar la fortaleza de cada factor, a través de una investigación previa, e identificar aquellos factores de riesgo que hay que tratar.+
Es responsabilidad del personal de apoyo a los deportistas conocer y cumplir todas las políticas y normas antidopaje y utilizar su influencia con el deportista para promover valores y comportamientos que apoyen las actitudes antidopaje.
Las responsabilidades penales en el ámbito del dopaje establecen que “Los que sin justificación terapéutica prescriban, dispensen, suministren a deportistas sustancias y/o métodos prohibidos serán castigados con las penas descritas en el Código Penal Ley Orgánica 1/2015 de 30 de marzo.
“El dopaje deshumaniza a los deportistas y los convierten en sujetos de “investigación” en contra de los principios básicos de la practica y deontología medica. Despoja a los atletas de sus méritos deportivos y los convierte en instrumentos del deporte.” Agencia Mundial Antidopaje
Fuente: AEPSAD y AMA
Díez Navarro Régis
Agente de Control de Dopaje – Universidad Complutense de Madrid & AEPSAD



