Entrenadores

ABC de la Homeostasis Fisiológica

El concepto de homeostasis es de máxima importancia en la fisiología de la actividad física y el deporte. Interviene directamente en la intensidad y el volumen de los entrenamientos, la periodización, y los procesos de recuperación y adaptación. No comprender ni respetar los múltiples y complejos procesos bioquímicos que gobiernan sus funciones otorga decisivas ventajas a los demás entrenadores y competidores.

Si cada célula posee habilidades básicas de supervivencia, ¿por qué no pueden vivir sin realizar tareas especializadas y estar organizadas según la especialización en sistemas que cumplan funciones esenciales para la supervivencia de organismo? La respuesta es que las células de un organismo multicelular no funcionan sin la contribución de las demás células del cuerpo porque la mayoría de ellas no están en contacto directo con el medio externo. El medio externo es el entorno en que vive un organismo. 

Un organismo unicelular, como una euglena, obtiene los nutrientes y el oxígeno directamente de su medio externo inmediato y elimina los desechos a ese mismo entorno. Una célula muscular o cualquier otra célula de un organismo pluricelular tiene la misma necesidad de absorber nutrientes y oxígeno para poder sobrevivir y eliminar sus desechos; sin embargo, la célula muscular está aislada del medio externo que rodea al cuerpo. Siendo así, ¿cómo realiza los intercambios vitales con un medio externo con el cual carece de contacto? La clave es la presencia de un medio interno acuoso, o sea, un fluido que rodea a las células y a través del cual estas realizan sus intercambios vitales.

El fluido contenido dentro de las células corporales se llama liquido intracelular, mientras que el fluido que se encuentra fuera de ellas se denomina liquido extracelular. Ese liquido extracelular que está fuera de las células, pero dentro del cuerpo, se denomina medio interno del cuerpo. El medio interno se compone dos elementos:

1.- plasma (la parte líquida de la sangre)
2.- líquido intersticial (el que rodea y baña las células – donde “inter” significa «entre» y “sticial” significa «lo que está»).

De esta manera, por muy alejada que esté una célula del medio externo, esta es capaz de realizar intercambios vitales con el medio interno que la rodea. Ciertos sistemas corporales transfieren materiales entre el medio externo y el medio interno, de modo que la composición del medio interno no varié y sea competente para mantener la vida y el funcionamiento celular. Así pues, una célula muscular coge los nutrientes esenciales del medio interno y elimina los desechos también hacia el medio interno, al igual que hace una euglena con el medio externo. La principal diferencia estriba en que cada célula del cuerpo contribuye a mantener estable la composición del medio interno para que este continúe siendo adecuado para favorecer la vida celular. 

Las células corporales sólo pueden vivir y funcionar cuando la composición del medio interno es compatible con su supervivencia. La composición química y el estado físico de este medio deben mantenerse dentro de límites sumamente estrechos. Como las células cogen nutrientes y oxígeno del medio interno, estos deben reponerse de forma constante. Además, los desechos también deben eliminarse constantemente del medio interno para que no alcancen niveles tóxicos. El mantenimiento de un medio interno estable se denomina “homeostasis” donde “homeo” significa «similar»; y “stasis” significa «permanecía.”

Si bien el medio interno debe mantenerse relativamente estable, no significa que su composición, temperatura, y otras características permanezcan siempre iguales. Tanto los factores externos como los internos de las cargas del entrenamiento amenazan con alterar la homeostasis. Cuando cualquier factor comienza a cambiar las condiciones óptimas del medio interno, los sistemas del organismo inician las reacciones adecuadas para amortiguar y minimizar el cambio. Por tanto, la homeostasis no es un estado rígido y fijo, sino un estado estable pero dinámico, donde los cambios se minimizan mediante respuestas fisiológicas compensatorias. 

Las adaptaciones bioquímicas y fisiológicas a corto y largo plazo hacen que el cuerpo sea más eficaz a la hora de responder a un desafío continuo o repetitivo, como el entrenamiento deportivo. La reacción del cuerpo al ejercicio físico incluye respuestas compensatorias y adaptativas relativas a los sistemas corporales involucrados. 

En apretado resumen, los factores del medio interno que deben ser mantenidos de forma homeostática son los siguientes:
1.- concentración de oxígeno y dióxido de carbono;
2.- temperatura corporal (las células del organismo funcionan mejor dentro de un estrecho margen térmico: si las células se enfrían en exceso sus funciones se ralentizan, y si se calientan en exceso sus proteínas estructurales y enzimáticas se deterioran o destruyen);
3.- cambios en el pH del líquido extracelular (acido o alcalino);
4.- volúmenes y concentraciones de los líquidos y electrolitos;
5.- concentración de nutrientes;
6.- concentración de productos de desecho; y 7.- volumen y presión del plasma (componen circulante del medio interno). 

Guillermo A. Laich de Koller
Doctor en Medicina y Cirugía 

Subir