Si has practicado deporte o sigues un programa de acondicionamiento físico, antes o después habrás escuchado la frase “deberías hacerte una prueba de esfuerzo” por parte de un profesional del ejercicio o la medicina deportiva. Y si no ha sido el caso todavía, seguro que habrás visto en alguna ocasión, cuando se realiza un fichaje en el fútbol profesional, cómo salen imágenes del futbolista en un tapiz rodante lleno de cables y con una curiosa máscara en la cara antes de firmar definitivamente su nuevo contrato: bien, eso es un claro ejemplo de una prueba de esfuerzo (PE).

¿Qué es una prueba de esfuerzo exactamente?

Podemos definir la PE en palabras de la Sociedad Española de Medicina del Deporte como “un procedimiento no invasivo que proporciona información de carácter diagnóstico sobre el funcionamiento cardiopulmonar y evalúa la capacidad individual para realizar ejercicio dinámico” (Marqueta y cols., 2016). De manera resumida, lo que busca una PE a nivel de actividad física es evaluar la capacidad física y la tolerancia al esfuerzo, desde el punto de vista sobre todo de los sistemas respiratorio y cardiovascular de forma simultánea (Chicharro y Vaquero, 2003, pp.241).

La manera más habitual de realizar una PE es someterse a un test gradual en intensidad, en un ergómetro calibrado y estandarizado, siendo los dos más habituales: la cinta de correr y la bicicleta estática (aunque existen PE de esfuerzo en máquina de step, remo, skierg, arm crank, etc.)

El funcionamiento básico de un test gradual es ir incrementando la intensidad del ejercicio (en velocidad y/o pendiente en el caso de la cinta, o en vatios en el caso de la bici), hasta que se llega a un criterio de finalización (máximo o submáximo), como puede ser que la frecuencia cardíaca ya no se eleve más a pesar de que la intensidad sí que sigue creciendo. En cualquier caso, la descripción pormenorizada de estas ergometrías, sobrepasan el objetivo de este artículo, con lo que recomendamos, aplicado al fitness y teniendo en cuenta esos dos ergómetros principales, la siguiente referencia (Julio y cols., 2017).

¿Para qué sirve una Prueba de Esfuerzo?

La PE (también conocida en muchas ocasiones como ergoespirometría) se suele realizar con alguna de las siguientes finalidades (Marqueta y cols., 2016; Chicharro y Vaquero, 2003, pp. 242):

  • Valorar mediante una aproximación objetiva y estandarizada la capacidad individual para realizar ejercicio de tipo dinámico.
  • Valorar la respuesta integrada de los sistemas de Aporte de Oxígeno y de Aporte de Energía (cardiocirculatorio, respiratorio, metabólico, etc.).
  • Obtener datos para prescribir ejercicio de manera individualizada en función de umbrales fisiológicos y mecánicos de rendimiento.
  • Obtener información sobre los resultados obtenidos por un programa de entrenamiento.

A nivel de salud, las PE suelen realizarse con dos objetivos clave en mente:

  • Valorar el estado de salud general de nuestro cliente y, en su caso, detectar anomalías (habitualmente cardíacas) no conocidas que pudieran limitar o contraindicar la práctica de ejercicio a determinada intensidad.
  • Si el cliente tiene alguna patología conocida (p. ej. Asma inducido por el esfuerzo, infartos de miocardio, hipertensión arterial), valorar cómo se comportan dichas patologías en un entorno controlado en relación a la intensidad del esfuerzo.

Tipos de cliente donde es recomendable la realización de una PE.

En los últimos años, ha habido una evolución de los criterios por los que se recomendaba la obligatoriedad de realización de una PE previo al inicio de un programa de entrenamiento por parte de organismos internacionales como el ACSM o la NSCA estadounidenses, ya que no se llevaban a cabo en una amplia mayoría de la población que practica ejercicio (sin perjuicios para la salud, justo lo contrario, al realizar esos programas de entrenamiento).

Como recomendación, tomaremos los documentos de consenso de la FEMEDE española (Marqueta y cols., 2016) y el ACSM estadounidense (Riebe et al., 2015), y dividiremos a nuestros clientes en 4 grupos principales:

  1. Clientes sin enfermedad cardíaca, metabólica o renal conocida, asintomáticos, jóvenes (<36 años) y sin antecedentes familiares de muerte súbita: no es necesaria la prueba de esfuerzo.
  2. Clientes sin enfermedad cardíaca, metabólica o renal conocida, asintomáticos, jóvenes (<36 años) con antecedentes familiares de muerte súbita inexplicable relacionada con el ejercicio en familiares de primer grado jóvenes: es muy recomendable (diríamos que obligatoria), sobre todo para esfuerzos de moderada a alta intensidad.
  3. Clientes que tengan alguna enfermedad cardiovascular, cardíaca, cerebrovascular, metabólica (p.ej. diabetes tipo 1 o 2), o renal, que vayan a someterse a intensidades elevadas: es muy recomendable realizarse una prueba de esfuerzo.
  4. Clientes que presenten algunos de estos síntomas, en reposo o durante el ejercicio, que vayan a someterse a intensidades elevadas, es muy recomendable realizarse una prueba de esfuerzo:
    1. Dolor en pecho, mandíbula o brazos; mareos o síncopes; edema en los tobillos; palpitaciones o taquicardias sostenidas; murmullos o soplos en el corazón conocidos; fatiga o falta de aire inusual frente a actividades cotidianas

Bibliografía

Chicharro, J. L., & Vaquero, A. F. (2003). Fisiología del ejercicio/Physiology of Exercise. Ed. Médica Panamericana.

Julio, U. F., Panissa, V. L., Shiroma, S. A., & Franchini, E. (2017). Effect of protocol manipulation for determining maximal aerobic power on a treadmill and cycle ergometer: a brief review. Strength & Conditioning Journal39(5), 58-71.

Marqueta, P. M., Bonafonte, L. F., Orellana, J. N., Cuixart, D. B., Nogués, J. C., Soto, C. C., … & Galilea, P. (2016). Pruebas de esfuerzo en medicina del deporte. Documento de consenso de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED-FEMEDE). Archivos de medicina del deporte: revista de la Federación Española de Medicina del Deporte y de la Confederación Iberoamericana de Medicina del Deporte, (1), 5-83.

Riebe D, Franklin BA, Thompson PD, Garber CE, Whitfield GP, Magal M, Pescatello LS. Updating ACSM’s Recommendations for Exercise Preparticipation Health Screening. Med Sci Sports Exerc. 2015 Nov;47(11):2473-9.

Iván Gonzalo Martínez
Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte
CEO de Elements SystemTM e Indoor TriathlonTM

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