Vida después del deporte - Las Tres Vidas del Deportista
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Vida después del deporte – Las Tres Vidas del Deportista

Existe una breve frase cuya lectura nos conmueve por con sutileza y profundidad: “Un deportista vive y deja de vivir tres veces.” Pero, y en realidad, ¿a qué exactamente nos estamos refiriendo con este concepto? Cabe aclarar que el autor ha vivido y dejado de vivir las dos primeras vidas o fases en su propia persona como deportista de elite y, por lo tanto, comprende lo expresado en toda su debida extensión y profundidad. Veamos por qué …

En esencia, tales palabras hacen referencia a que un deportista, especialmente si un deportista de elite, vive y deja de vivir tres vidas o fases consecutivas. Tales fases también pueden ser consideradas como tiempos cronológicos bien definidos. Vayamos uno por uno.

La primera vida comienza y se vive cuando el deportista se encuentra plenamente en activo y la deja de vivir al finalizar su periodo de competición. El final sobreviene cuando el deportista decide retirarse de los campos de juego para desaparecer relativamente y dejar de practicar su tan amado y apasionante deporte. Algunos deportistas con gran capacidad de adaptación y madurez son capaces de superar esta fase con éxito … y otros no.

La segunda vida comienza y se vive cuando el deportista concluye la primera, o sea en aquel momento en que, una vez retirado de la competición y con el paso del tiempo, su tan ilustre y famoso nombre comienza a caer y finalmente desaparece en el olvido. Es en ese mismo momento cuando su nombre deja de existir en los medios y en las mentes de sus apasionados aficionados.

Muchísimas personas, tanto jóvenes como mayores, que tanta fama e identidad le han otorgado a su nombre durante años, ya no lo piensan ni lo mencionan más. Nuevamente, algunos deportistas con gran capacidad de adaptación y madurez son capaces de superar esta fase con éxito … y otros no.

La tercera vida es relativamente breve y comienza y se vive cuando el deportista, ya mayor y entrado en años, se ve obligado a afrontar su propia defunción orgánica total. Tal momento es claramente definido cuando cesan las funciones biológicas y fisiológicas que lo mantuvieron vivo. Hasta el momento, ningún deportista y/o persona ha sido capaz de superar esta fase. El invicto del tiempo continua.

¿Ahora bien, es posible que nos preguntemos si eso es todo lo que existe? ¿Existe alguna remota posibilidad de que el deportista, como cualquier otra persona, sea capaz de acceder a “algo más” durante y después de la vida? Y finalmente, ¿es posible proporcionar algunas respuestas validas al respecto?

La primera vida y defunción representa la pérdida de identidad y pasión por dar rienda suelta a los privilegiados genes del deportista, permitiendo que durante unos años estos se expresen en su máximo esplendor. Tal singular fenómeno se refiere al momento en que el deportista, por convicción propia o lesión incapacitante, deja por completo la práctica activa de su deporte.

Sin duda alguna, este proceso representa una defunción de carácter intelectual, emocional, y espiritual, que está íntimamente asociada al profundo dolor de tener que renunciar a una actividad que fue parte fundamental de su identidad y propósito en la vida.

La segunda vida y defunción difiere cuantitativa y cualitativamente de la primera. Esta segunda vida o fase representa la defunción literal y total de la fama, el legado, o bien el mismísimo recuerdo de quien en su momento fue un gran y famoso deportista.

Este tan especial y delicado concepto nos llega a partir de una idea que proviene de la siguiente frase popular: «todo hombre muere dos veces: “Cuando alguien pronuncia su nombre por última vez y cuando lo entierran.» No obstante, y para un deportista de elite, este hecho implica ser paulatinamente olvidado con el inexorable paso del tiempo.

Todo lo anterior se cumple, a menos que su legado o bien su memoria sea de proporciones descomunales y que perdure en el tiempo a modo de un icono eterno … como puede ser el caso de Edson Arantes do Nascimento “Pele,” Alfredo Di Stéfano, y Diego Maradona, entre otros, por ejemplo.

La tercera vida y defunción tiende a aparecer en todos nosotros con el paso del tiempo y, en este caso, con el envejecimiento natural. Mas específicamente, aparece cuando el envejecimiento se apodera de uno y eventualmente cesan por completo todas las funciones que lo han mantenido vivo a lo largo de su vida.

Técnicamente hablando, esta tercera fase representa la defunción final y la terminación de la vida tal cual la conocemos. En semejanza al nacimiento, la defunción final consiste en un proceso natural e inevitable que marca el fin de la vida para todos los seres vivos. La vida después del deporte existe, e incluso puede ser mejor, si uno realmente lo desea.

Guillermo A. Laich de Koller
Doctor en Medicina y Cirugía

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